Cuenca

La provincia

  Cuenca es una de las cinco provincias que forman la comunidad autónoma de Castilla La Mancha, situada en el centro de la península ibérica. Con una extensión de más de 17.000 Km2, ocupa el segundo lugar por superficie de Castilla-La Mancha y el quinto entre todas las provincias españolas. Su territorio se encuentra entre 1800 m. y 500 m. de altitud, sobre un plano inclinado que desciende desde el Noreste hacia el Sur y el Sureste.

  Tradicionalmente, se considera dividida en cuatro comarcas bien diferenciadas: La Alcarria, La Mancha, La Manchuela y la Serranía de Cuenca.

 

 La Alcarria Conquense

 En La Alcarria conquense, situada al Noroeste, entre La Serranía y La Mancha, encontramos un territorio de suaves ondulaciones con esa especial luz que aportan sus rojizas tierras sedimentarias que se tornan doradas durante el estío, con sus de siembras de secano.

 Engloba a un puñado de pequeños pueblos que conservan ese sabor de lo rural que la diferencia de su hermana del Sur de Guadalajara y que se abre a los nuevos tiempos.

 La sierra de Altomira se yergue decidida sobre unas olvidadas tierras, testigos de importantes batallas.

 La Mancha de Cuenca

 La comarca de La Mancha de Cuenca forma parte de la gran Llanura Manchega y se caracteriza por sus extensas llanuras surcadas por escasos ríos. Los cereales de secano y los viñedos llegan a perderse en la lejanía, en una distante línea de horizonte.

 Son tierras de vocación Atlántica cuyos ríos, salados y dulces llegaron a anegar grandes extensiones. Hoy tan sólo son vestigios de lo que fue un gran humedal. La laguna d El Hito, parada obligatoria de las aves migratorias, es un magnífico ejemplo.

 Ya en época romana supieron de su importancia fundando aquí importantes ciudades potenciadas por el "lapis especularis", preciado mineral cristalino famoso en todo el Imperio.

 La Manchuela Conquense

 La Manchuela limita a la provincia por el Sur. También abarca grandes llanuras, en este caso delimitadas por los ríos Júcar y Cabriel, ambos creadores de profundas hoces de gran belleza e interés natural. Los entornos fluviales del río Cabriel, albergan sugestivos rincones y espacios de especial protección que no podemos dejar de visitar.

 Tierra de paso de todas las culturas a lo largo de la historia entre el levante y la meseta, que han dejado importantes restos de su arquitectura y sabiduría. Fortalezas, castillos, palacios, iglesias y obras de fábrica en sus caminos son los restos que hoy enriquecen el patrimonio local.

 Sus huertas, y sobre todo el viñedo, dan colorido y sabor al paso y estancia de los caminantes.

 La Serranía de Cuenca

 Sierra Alta

 Al Noreste, se sitúan las tierras más elevadas de la provincia, que conocemos como la Alta Serranía de Cuenca, un territorio de áspera corteza caliza, con profundos barrancos de exuberante vegetación y ensalzadas parameras tapizadas de praderas de montaña, interminables pinares y dehesas que albergan robles centenarios.

 Se alternan las parameras culminadas por inmensas manchas de arbolado, los amplios y fértiles valles que se colorean en cada estación y hoces de laderas intrincadas y gran interés natural formadas por la erosión del agua. Precisamente aquí nacen luchadores y sinuosos ríos, y descansan plácidas lagunas que hacen del agua un protagonista indiscutible del paisaje.

 Sierra Baja

 En el extremo Sureste, también los bruscos desniveles y las hoces profundas recorridas por incansables ríos son las características del territorio. La sierra de Mira cierra el elenco montañoso de la Serranía por el Sur, rasgado también por sus hoces.

 Límite de beligerantes reinos y señoríos medievales aún mantiene en pie los restos de los pilares de la historia.

 Como el resto de las tierras serranas conquenses, el agua está muy presente en lagunas, manantiales y ríos que escapan hacia el mediterráneo, trazando serpenteantes cauces y rompiendo las rocas calizas y de rodeno entre pinares espesos.